Las políticas lingüísticas de los Estados de hoy frente a las minorías lingüísticas de siempre
DOI:
https://doi.org/10.26457/mxcj.v0i3.1148Resumen
Los Estados-nación surgidos en los inicios del siglo XIX tuvieron como uno de sus principios fundamentales la homogeneización de sus sociedades, que debían responder a los moldes de conducta establecidos por el Estado. Esos patrones de dinámica social se acomodaron a las exigencias e intereses de las mayorías, por lo que los grupos minoritarios hubieron, desde entonces, de luchar contra las tendencias asimilacionistas e integracionistas estatales como opción de convivencia, so riesgo de la exclusión en la participación de la vida política o extinción definitiva.
Una de esas minorías ha sido y es la de los grupos de hablantes de lenguas originarias dentro de espacios geopolíticos ajenos históricamente a su nacencia y desarrollo, por lo que el combate por evitar su asimilación y la exigencia por que sea respetada su identidad nacional a partir del uso y protección de su lengua materna sigue siendo motivo de tensión en los Estados pluriculturales, que son prácticamente todos.
Desde mediado del siglo XX y aun ahora, las políticas lingüísticas estatales no han sabido o querido responder a esas demandas, salvo casos excepcionales y poco representativos. En el siglo XXI, las consecuencias son ya graves para la diversidad lingüística y la subsistencia de millares de lenguas minoritarias y minorizadas, por lo que se requiere que, basado en la educación formal, los estados instrumenten y operen políticas lingüísticas verdaderamente democráticas e incluyentes.
