Discurso de Inauguración  
de ULSAMÚN 2019*  
Lic. Roberto Medina Luna Anaya, fsc **  
“Los misiles no reconocen fronteras;  
Sin embargo, la ciencia, la tecnología y la educación tampoco tienen  
referencia de territorio.  
No es cuestión de una visión, sino de abrir los ojos y saber  
qué es lo que DEBEMOS hacer”  
Shimon Peres  
H. Enrique González Álvarez, rector de la Universidad La Salle  
Distinguidos miembros de la Mesa de Honor,  
Saludo con especial afecto a los estudiantes que nos acompa-  
ñan de las distintas Universidades e instituciones educativas; a las  
y los integrantes que conforman las diferentes Mesas Directivas y  
a cada una y cada uno de los organizadores y participantes en esta  
edición del Modelo de Naciones Unidas, ULSAMÚN 2019 del  
cual la Universidad La Salle se siente profundamente orgullosa.  
Sin duda, todos nosotros hemos quedado maravillados al con-  
templar la imagen de la tierra en cualquiera de aquellas magníꢀcas  
fotografías que se han tomado desde el espacio; es imposible per-  
manecer indiferentes ante su inigualable belleza. Sin embargo, la  
imagen que conocemos está incompleta. Esas impresionantes fo-  
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Discurso de Inauguración de ULSAMÚN 2019, celebrado el 19 de septiembre de 2019,  
Auditorio Adrián Gibert, Universidad La Salle México. roberto.medina@lasalle.mx.  
* Vicerrector de Bienestar y Formación de la Universidad La Salle México.  
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16 Dꢁꢂꢃꢄꢅꢂ ꢇꢈ ꢁꢉꢊꢄꢋꢄꢅꢊꢃꢁꢌꢉ ꢇꢈ ULSAMÚN 2019 / Roberto Medina Luna Anaya, fsc  
tografías de nuestro planeta esconden la inꢓuencia profunda que  
hemos tenido sobre su frágil superꢀcie: las ciudades atestadas, la  
pérdida de especies; las batallas violentas por fronteras invisibles.  
Vivimos en tiempos de confusión y de promesas. Nuestros la-  
zos sagrados de comunidad recíproca y hacia nuestro mundo se  
han debilitado como consecuencia de cambios tecnológicos, pro-  
blemas económicos y conꢓictos nacionalistas. Nuestro ritmo de  
cambio está dejando a una gran parte de la población del mundo  
sin esperanza alguna.  
Frente a estos retos y con tanto en juego, un buen lugar para  
buscar soluciones es el diálogo con y entre los jóvenes. Abrir una  
agenda de trabajo enfocada en promover una cultura de paz y de  
sus valores inherentes a través de conferencias y mesas de discu-  
sión, es, me parece, una feliz ocasión para consolidar su compro-  
miso por impulsar la amistad universal de todos los pueblos.  
La presencia y el testimonio de cada una, de cada uno de uste-  
des, contribuye potencialmente a la difusión de ideales y solucio-  
nes referentes al desarrollo de nuestro país, a la prevención de la  
violencia, a la negociación y solución de conꢓictos. Además, este  
espacio contempla todo un conjunto de trabajos interdisciplina-  
rios que subrayan la responsabilidad de hacerse protagonistas de  
una cultura incluyente, de respeto mutuo, de fraternidad huma-  
na, de justicia y defensa de la vida.  
A lo largo de estos días será necesario pensar en el mecanismo  
que permita a cada persona vencer la resistencia natural de acer-  
carse al otro en la mesa de negociaciones. En los procesos que  
arrastran una larga historia de hostilidad, es fácil encontrar mul-  
titud de motivos para la guerra; mientras que debemos tener un  
gran ánimo de convicción y creatividad para encontrar una sola  
razón para la paz.  
Los que participamos de este evento, estamos convencidos de  
quelapaznoesunasimpleausenciadeguerra,sinounaformadevida  
para las personas, las familias, las comunidades y los pueblos carac-  
terizada por la libertad, la justicia, la tolerancia y el respeto mutuo.  
Siento que el evento que hoy estamos inaugurando, será ante  
todo una jornada de encuentro y de inspiración; e inevitablemen-  
Muuchꢔ xíimbal Caminemos juntos 217  
Año 5 / Número 10 / ene-jul 2020 / pp. 215-217  
te un trabajo en progreso, siempre en construcción. Mi esperanza  
es que podamos ir más allá de los juicios para fomentar el enten-  
dimiento y la reconciliación. He llegado a creer que, en el fondo,  
tenemos un increíble poder cuando buscamos el cambio en nues-  
tro interior. Uno a uno podemos reconocer a nuestros hermanos y  
hermanas, sobre todo a aquéllos en necesidad: primero a través de  
nuestros ojos, después en nuestras mentes y ꢀnalmente en nues-  
tros corazones.  
Y es que nuestros corazones contienen el amor y la compasión  
que necesitamos para alcanzar nuestra meta de paz, donde todos  
viviremos en armonía e igualdad, formando la verdadera comu-  
nidad de la tierra… el esfuerzo que hagamos cada uno por conse-  
guirlo, siempre valdrá la pena.