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¿Es Theodor W. Adorno un pensador interdisciplinario? Diez
tesis sobre teoría crítica y las disciplinas particulares
Is Theodor W. Adorno an interdisciplinary thinker? Ten theses on
critical theory and individual sciences
Stephanie Graf
Universidad de Innsbruck, Austria
: 0000-0002-0827-7536
Resumen
Que el trabajo interdisciplinario es un quehacer en la vida académica contem-
poránea se ha vuelto un consenso ampliamente reconocido. Sin embargo, la
noción hegemónica de interdisciplinariedad tiene el problema que acepta los
marcos teóricos tanto como los contenidos de las diversas disciplinas como
dadas, es decir, de manera a-crítica y a-histórica. Este ensayo consiste en diez
tesis que muestran otra visión de la interdisciplinariedad, tal como se des-
pliega en el pensamiento de Adorno. Es importante destacar cómo Adorno si-
gue siendo relevante en varias disciplinas, como la sociología, el psicoanálisis,
la pedagogía y los estudios literarios, pero eso no signica que su pensamien-
to traspase las disciplinas a la manera que los discursos interdisciplinarios se
lo proponen. Se argumenta que la concepción hegemónica de la interdiscipli-
nariedad no logra trascender una concepción conformista de la ciencia y que
Adorno propone una manera de pensar a través de las disciplinas, de tal ma-
nera que el pensamiento se ponga al servicio del objeto, detectando las nece-
sidades particulares en él sin predeterminarlo. El presente artículo deende
que la visión de Adorno sobre la interdisciplinariedad es no conformista y que
su losofía es un discurso interdisciplinario.
Abstract
The insight that interdisciplinary work is a task in contemporary acade-
mic life has become a widely recognized consensus. However, the hegemonic
notion of interdisciplinarity has the problem that it accepts the theoreti-
cal frameworks as well as the contents of the various disciplines as given,
i.e., in an a-critical and a-historical manner. This essay consists of ten the-
ses that show another view of interdisciplinarity as it unfolds in Adorno’s
thought. Adorno remains relevant in various disciplines, such as Sociology,
Psychoanalysis, Pedagogy, and Literary Studies. It is important to argue that
his discourse can be understood as interdisciplinary, only that the hegemo-
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nic conception of interdisciplinarity fails to transcend a conformist concep-
tion of science. Adorno proposes a way of thinking across disciplines in such
a way that thought is placed at the service of the object, detecting particular
needs in it without predetermining it. The present article argues that Ador-
no’s view of interdisciplinarity is non-conformist and that his philosophy is
an interdisciplinary discourse.
Palabras clave
Theodor W. Adorno, interdisciplinariedad, teoría crítica, ciencias.
Keywords
Theodor W. Adorno, interdisciplinary, critic theory, science.
Fecha de recepción: diciembre 2022
Fecha de aceptación: abril 2023
Introducción
Actualmente, existe un consenso amplio en el ámbito académico, tanto en
el campo de las ciencias exactas como en el de las humanidades, sobre la ne-
cesidad de pensar fuera de las cajas de las disciplinas particulares. Esta es la
cumbre de un constante desarrollo hacia la integración de las disciplinas en
la modernidad, aunque, en cierto modo, la noción de interdisciplinariedad no
se originó recientemente, sino que ha estado ahí desde la Antigüedad: Aris-
tóteles y Platón, por ejemplo, sin duda fueron lósofos que no pensaron den-
tro de los límites de una cierta disciplina. Desde esta perspectiva, la losofía
como ciencia unicadora de las ciencias podría comprenderse como un cam-
po interdisciplinario. Pero lo que hoy se entiende por interdisciplinariedad
se vincula con cierta idea de conocimiento que tiene que ver con las ciencias
modernas y el modo en la que se ha desarrollado el ámbito académico. Uno
tiene que acercarse a esta noción con una mirada hacia atrás, precisamente,
a la noción de disciplinariedad (Klein, 2001, pp. 19-21). Aquella última es un
producto del siglo , y, más especícamente, de la formación de la universi-
dad moderna vinculada con los procesos de la Revolución Industrial y las de-
mandas (por “especialistas”), así como con la alineación de las humanidades
a los paradigmas de conocimiento de las ciencias naturales (Klein, 2001, p. 21).
Cambió el modelo ideal del sabio del Renacimiento —el erudito universal—
hacia el experto especializado en un campo muy particular del conocimien-
to. Fue, entonces, recientemente que se establecieron las disciplinas que hoy
consideramos como fundamentales: la historia, en 1884; la economía, en 1884;
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las ciencias políticas, en 1903; y la sociología, en 1905 (Klein, 2001, p. 22). Así,
la profesionalización de las disciplinas a nales del siglo  preparó el cami-
no para la estructuración del saber en el siglo  y el surgimiento de la inter-
disciplinariedad. En esta introducción, voy a tratar de perlar lo que llamaré
la noción hegemónica de la interdisciplinariedad como punto de partida de una
noción crítica de esta, tal como se despliega en el materialismo dialéctico de
Theodor W. Adorno.
Un factor distintivo de esta noción consiste en la motivación por la cual,
supuestamente, se tiene que pasar de los estudios disciplinarios a los inter-
disciplinarios. La argumentación consiste en que hay objetos de estudio tan
complejos —el cambio climático, por ejemplo, o la construcción de una casa—
que no se pueden abarcar de manera holística desde la perspectiva de una so-
la disciplina. Uno podría preguntar, por supuesto, si hay una sola cosa en el
mundo a la que los límites de una disciplina le hagan justicia. Pero sería una
pregunta formulada de manera precipitada. Vayamos paso por paso: sin po-
der entrar a profundidad en los distintos movimientos sintetizadores que se
han dado a lo largo del siglo , desde 1980
1
se ha establecido que romper con
las fronteras disciplinarias es un quehacer compartido por toda la comuni-
dad académica. Lo exigían, así se pensaba, los problemas complejos de la co-
munidad internacional. A pesar de los debates entre los “tradicionalistas” de
la interdisciplina —quienes la entendían como una conversación entre exper-
tos desde sus trincheras disciplinarias— y los “reformistas” (Klein, 2001, p. 39)
que la entendían como la necesidad de reestructurar los campos del cono-
cimiento desde la base—, no cabía ninguna duda de que la era de la especia-
lización disciplinaria se había terminado. En consecuencia, tras este nuevo
consenso interdisciplinario, las universidades han introducido programas de
estudio interdisciplinarios, algunos de los cuales conocemos desde hace tiem-
po y pueden ser tan distintos entre sí como los estudios de género, los estu-
dios para la paz, los estudios para el desarrollo, la ingeniería energética y los
estudios biomédicos, así como los estudios de área relacionados con un espa-
cio geográco. Los centros universitarios que exclusivamente ofrecen estu-
dios interdisciplinarios se autoconciben típicamente como la encarnación de
“la naturaleza interconectada de nuestro mundo” (Ohio Northern Universi-
ty, 2023). Algo parecido a lo que ocurre con los centros universitarios sucede
con los proyectos interdisciplinarios de investigación, que esperan un nan-
ciamiento más sustentable (Sun et al., 2021). Sin duda, se dan procesos muy
1
A partir de una conferencia de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos
() en el tema, han surgido varias publicaciones y esfuerzos por denir inter y transdiscipli-
na; incluso se ha acuñado el término interdisciplinariedad exógena.
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valiosos de producción de conocimiento en el marco de estos proyectos y se
forman académicos heterodoxos que no solamente se pueden mover dentro
de un solo campo de conocimiento. Sin embargo, comparten una visión de in-
terdisciplinariedad que está regida por el ideal de su aplicabilidad en función
de los problemas —problemas que se conciben, en su constitución conceptual,
como dados—. En lo siguiente, se desarrollará, en forma de diez tesis, otra
visión de interdisciplinariedad, tal como se despliega en el pensamiento de
Theodor W. Adorno, aunque este pensador nunca la haya llamado por este
nombre. Solo con este telón de fondo queda claro por qué la concepción he-
gemónica de la interdisciplinariedad no logra trascender una concepción con
formista de la ciencia. Las tesis I y II contraponen el discurso interdisciplina-
rio con lo que Adorno ha llamado la “teoría objetiva de la sociedad” (Adorno,
2009b, p. 687),
2
y cuestionan la manera en la que el primero acepta los para-
digmas dominantes dentro de las disciplinas particulares, además de marcar
la diferencia entre un uso instrumental de aquellas con lo que nos podría-
mos imaginar como un uso sismográco. La tesis III deende el pensamiento
de Adorno de la acusación de parte de aquellas disciplinas que se autocom-
prenden como fundadas en lo empírico —me reero precisamente a la acusa-
ción de pensar demasiado metafísicamente—, con lo que se ponen en la mesa
el concepto de lo empírico reconectado con el de la experiencia. Las tesis IV
a VII conjugan la relación del pensamiento totalizante de Adorno con aque-
llas disciplinas con las que se ha identicado la teoría crítica muchas veces:
aún se lee a Adorno en las carreras de sociología, y el pensamiento sui gene-
ris de Adorno a menudo es descrito como un freudomarxismo. La sociología
y el psicoanálisis servirán, por tanto, como ilustraciones de la manera en la
que varias disciplinas conuyen en el pensamiento adorniano aportando no
solo conocimientos particulares sobre hechos sociales sino también la crítica
a estos. Las siguientes dos tesis se atreven a leer el papel del arte como una
disciplina particular, y aquí se perla de manera más clara la diferencia en-
tre la interdisciplinariedad, como la expuse más arriba, y la manera en la que
Adorno piensa a través de las disciplinas particulares. En ese sentido, su pen-
samiento es totalizante: el arte es, de cierta manera, el medio dentro del cual
piensa, y le permite ver tanto la realidad como los potenciales negados por
esta realidad. En la tesis X conuyen las reexiones hechas hasta aquí en la
problematización del concepto de lo humano, un concepto que ninguna de
las disciplinas particulares que ponen al ser humano en su centro ha logrado
precisar de la misma manera. Leer la teoría crítica de Theodor W. Adorno de
manera paralela con la teoría interdisciplinaria tradicional permite ver otra
2
Las traducciones de las citas provenientes de ediciones en alemán son de la autora.
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forma de recurrir a la producción especializada de conocimientos sin caer en
el conformismo, y, lo que es más importante, sin que este sea un uso jerárqui-
co ni instrumental.
Tesis I: a la altura de los ojos
Cómo el discurso interdisciplinario se entiende a sí mismo puede verse en las
metáforas que utiliza para describir su propio pensamiento: donde se usa la
metáfora del puente, se reere a un diálogo entre especialistas de distintas
disciplinas, y, en el mejor de los casos, el enfoque interdisciplinario se desplie-
ga entre intelectuales ampliamente formados que logran poner en relación
las disciplinas fragmentadas bajo el paradigma de la diversidad de perspec-
tivas. Donde se habla de reestructuración, se forman campos de estudio que
desarrollan metodologías combinadas que no son propias de una sola disci-
plina. Ambos enfoques forman parte de lo que considero la noción hegemó-
nica de la interdisciplinariedad. En esta noción de la interdisciplinariedad, se
acepta —bajo la reserva de que se haya perdido la comunicación entre las dis-
ciplinas— la fragmentación de las humanidades y la división académica de
trabajo que ha resultado en una hiperespecialización. Su remedio y el ideal
de la interdisciplinariedad sería un diálogo de mutuo respeto entre las disci-
plinas, aceptando los discursos especializados y los paradigmas hegemónicos
de cada uno de ellos. La teoría crítica de la sociedad que formula Theodor W.
Adorno y que en su conjunto —como vamos a mostrar aquí— se puede com-
prender como un discurso interdisciplinario, maneja la interconexión entre
las disciplinas de manera distinta. No adhiere a los paradigmas hegemónicos
de las disciplinas individuales ni los relaciona de manera igualitaria. Hay, más
bien, comprensiones parciales que se pueden lograr desde las disciplinas frag-
mentadas que pueden contribuir a la teoría crítica de la sociedad. La obra de
Theodor W. Adorno deja entrever, de manera ejemplar, este procedimiento, al
mismo tiempo que introduce una metarreexión sobre la función de las disci-
plinas particulares en las humanidades para “una teoría objetiva de la socie-
dad” (Adorno, 2009b, p. 687).
Tesis II: sistema nervioso
Ante la pregunta por la función de las disciplinas particulares para la teoría
crítica de la sociedad, se podría plantear la noción de que sirven como herra-
mientas. Hay que oponer esta noción: una herramienta se aplica sobre un objeto
cerrado y tajantemente separado del sujeto. Es aplicada por un sujeto soberano
y tajantemente separado del objeto. La herramienta misma no suele tener vida
propia. Aunque se pueden situar en el lugar de la mediación entre sujeto y ob-
jeto, en la obra de Theodor W. Adorno, las disciplinas particulares no cumplen
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este papel. La relación entre sujeto y objeto, en la teoría crítica de la sociedad,
es concebida como una relación dialéctica y materialista. Es decir, si bien el su-
jeto es objeto y el objeto es sujeto, el sujeto es objeto en el sentido más eminen-
te: el objeto tiene primacía sobre el sujeto (Adorno, 2009b, pp. 659-674). Bajo
la idea de la primacía del objeto y en el contexto de la búsqueda por una pra-
xis transformadora no opresiva, Adorno ha planteado que el sujeto se tendría
que volver el agente del objeto para realmente seguir el rastro de la Bedürfti-
gkeit, la indigencia del mundo. Esa dialéctica no se puede comprender como un
ir y venir entre sujeto y objeto; tampoco es apropiada la imagen de una trans-
posición de sujeto y objeto; más bien, uno se tiene que imaginar como estando
en, estando dentro del otro. En las Notas marginales sobre teoría y praxis (Adorno,
2009a) aparece un verbo sugerente para perlar el tipo de esta compenetra-
ción en la cual la teoría crítica se funda: inervar la penuria o indigencia del ob-
jeto. Inervar, enervieren, es una palabra poco común, también en alemán. Hace
referencia, en el contexto de la anatomía, a cómo los nervios compenetran un
órgano del cuerpo. El nervio es el conductor de las sensaciones, pero ahí don-
de inerva el miembro no se puede distinguir muy bien dónde empieza el sujeto
y dónde el objeto. Están el uno en el otro, y el sujeto se ha vuelto el agente del
objeto. Siguiendo a esta imagen, podemos pensar a las disciplinas particulares,
en la anatomía de la teoría crítica de la sociedad, como los nervios que llegan
hasta las partes más remotas del cuerpo. Su papel consiste en conducir, como
si fueran las sensaciones de los distintos miembros del cuerpo, las compren-
siones particulares obtenidas desde perspectivas diversas de las humanidades
hacia una teoría crítica de la sociedad.
Tesis III: a lo hecho, pecho
Un reproche con el que se enfrenta el pensamiento de Adorno con frecuencia
(LK, 2019) es el de estar demasiado cargado de metafísica: no adherirse única y
estrictamente a lo empírico no es considerado estrictamente cientíco. Los que
deenden este punto de vista, se reeren con empirismo al registro de los hechos.
Es verdad que Adorno, cuando habla del así es de los hechos, tiene en mente que
no por eso necesariamente tienen que ser así. Esta distancia mínima de la rea-
lidad ha contribuido a su reputación como un pensador brutalmente utópico.
Pero la palabra empirismo, que se empezó a usar al nal del siglo , derivada
de la palabra en latín empiria, remonta al griego εμπειρία (empeiria) y signica
experiencia’. Empirismo reere al conocimiento obtenido por la experiencia, y,
en ese sentido, la teoría crítica de la sociedad no está alejada de lo empírico. El
conocimiento de la realidad, tal como lo plantea Adorno, solo se puede obtener
mediante la experiencia con ella. Las disciplinas particulares nutren a la teoría
crítica en el sentido de que garantizan experiencias particulares con la socie-
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dad. En ese sentido, el psicoanálisis, la sociología, la crítica del arte y las otras
disciplinas que conuyen en el pensamiento adorniano aportan conocimientos
particulares que le permiten ver los hechos tanto como los potenciales negados
en ellos. Es justamente lo empírico en el sentido de experiencia —a diferencia de
un registro empirista, es decir, meramente positivo de todo lo que es— lo que
permite ver que las cosas tal cual son tienen defectos, y que ahí donde la reali-
dad está endurecida, también muestra grietas. Si bien las experiencias obteni-
das desde las ciencias particulares no ponen a disposición una imagen positiva
de los potenciales del hombre, pueden contribuir a crear perspectivas bajo las
cuales la realidad social no aparece como si fuera la única posible.
Tesis IV: mucho trecho…
La corriente sociológica que empezaba a ponerse en boga en los años en los
que Adorno estuvo exiliado en Estados Unidos —durante y en los años subsi-
guientes a la Segunda Guerra Mundial— se autocomprendía como sociología
empírica. Es esta sociología la que tiene en mente cuando escribe, en 1957, el
ensayo Sociología e investigación empírica (Adorno, 1998). Esta disciplina se en-
focaba en estudiar y describir positivamente a los más diversos fenómenos de
la vida social. La metodología de esta disciplina consiste en cuestionarios, en-
trevistas, encuestas, estadísticas; a partir de los datos así obtenidos, se pre-
sentan los fenómenos singulares y las correlaciones entre diversos fenómenos.
Los fenómenos estudiados son, al nal de cuentas, fenómenos subjetivos, que
se elevan a una esfera de inamovilidad. Así, la sociología empírica confun-
de las guras de lo objetivo y lo subjetivo, con lo que constatan las expresio-
nes subjetivas —las opiniones y comportamientos de los sujetos— como algo
objetivo, pero no objetivamente producido por la totalidad social. Al prescin-
dir de un marco que permite contextualizar más ampliamente estos fenóme-
nos mediante la teoría, la sociología empírica se presta a ser valorizada prácti
camente y ser usada para todo tipo de quehaceres administrativos. La dife-
rencia entre esta teoría social y una teoría crítica (que también produjo es-
tudios empíricos basados en una metodología parecida) se puede jar, por
tanto, en la cuestión de su aplicabilidad práctica: “[O]bras como los Estudios
sobre autoridad y familia, La personalidad autoritaria e incluso la teoría del do-
minio de Dialéctica de la Ilustración […] han sido escritas sin intención práctica
y empero han ejercido una inuencia práctica” (Adorno, 2009b, p. 694). El re-
sultado tangible que tienen se puede denominar, en la mayoría de los casos, la
disolución de las ideologías: de falsa conciencia. En cuanto a la relación entre
teoría y praxis, no puede ser pensada de manera lineal para la teoría crítica de
la sociedad. Los estudios sociológicos críticos pueden tener un efecto práctico,
pero no pueden ser concebidos con miras a su aplicabilidad.
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Tesis V: parto prematuro
Arnold Gehlen es conocido como representante de la así llamada antropología
losóca, y deende la idea de enfocarnos en la relación entre la deciencia
en la naturaleza orgánica del hombre y la necesidad de instituciones sociales
estables. La constitución innitamente más indefensa del bebé humano en
el momento del parto que da lugar a su nacimiento, se supone, es la motiva-
ción de la organización humana como la conocemos hoy. A mediados de la dé-
cada de 1960, Horst Krüger dirigió una serie de conversaciones para la radio
Südwestfunk entre Theodor W. Adorno y Arnold Gehlen (LK, 2019); de particu-
lar interés es una conversación titulada “Ist die Soziologie eine Wissenschaft
vom Menschen?” (¿Es la sociología una ciencia del hombre?), en la que Ador-
no aleja la sociología de la antropología. Si bien los dos pensadores están de
acuerdo en que las instituciones se han independizado frente al hombre, que
fue quien las creó, Adorno se opone a Gehlen, argumentando que no se tra-
ta, para la teoría crítica de la sociedad, de buscar una especie de esencia del
hombre. Eso se debe a que hay que comprender la naturaleza del hombre co-
mo profundamente histórica, y, por tanto, no se puede partir de algunas pre-
misas antropológicas inamovibles para explicar la sociedad humana de un
momento histórico particular. En un sentido parecido, Adorno contesta a la
tendencia de Gehlen de explicar fenómenos como la “aplanación” de la socie-
dad, es decir, la desaparición de las diferencias sociales cualitativas, por el
progreso tecnológico en general. La teoría crítica de la sociedad exigiría, más
bien, encontrar los principios que estructuran las relaciones de producción en
un momento histórico en especíco para acercarse a una explicación de ta-
les fenómenos. En la sociedad capitalista, el principio del intercambio es res-
ponsable de haber nivelado o abolido las diferencias. Solo esa determinación
permite ver, a partir de un experimento del pensamiento, los potenciales del
hombre si no fuese el intercambio que rige la producción, sino que se produ-
jera siguiendo las necesidades del hombre. Aunque no lo sabe positivamente,
es pensable que muchos de los efectos lamentables de la organización capita-
lista de la sociedad se abolirían si se produjera más humanamente. Solo la cla-
ridad teórica más aguda, y no una difusa intuición ahistórica en contra del
progreso, permitirá comprender el orden dominante como irracional, insopor-
table e innecesario.
Tesis VI: vista gorda
El terreno en el que aún pueden tenerse experiencias se ha vuelto más y más
limitado en el mundo administrado. Adorno ha reconocido, en el concepto
mismo de la capacidad del disfrute (Genußfähigkeit), que el psicoanálisis clínico
quiere restituir en sus pacientes una de las intervenciones más que restringen
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el terreno en el que las experiencias pueden tomar lugar: “Como si una felici-
dad que se debe a la especulación a la felicidad no fuese lo contrario de felici-
dad” (Adorno, 2001, p. 104), dice Adorno en Minima Moralia. De esta manera
caracteriza la intervención clínica de la terapia psicoanalítica como una más
de las intrusiones institucionalizadas en la vida del individuo. La capacidad
recetada del disfrute se parece, en la imagen que Adorno trae a colación, a la
que el padre rabioso le quiere ordenar a sus hijos cuando no estallan en ale-
gría en el momento en el que regresa, malhumorado, a casa. Este modelo vacío
de felicidad requiere también de manera permanente la pretensión de no ver
la infelicidad alrededor. En una imagen aún más llamativa del mismo afo-
rismo, Adorno sugiere que esta capacidad del disfrute depende del mismo
mecanismo en el que los ciudadanos alemanes se hacen creer a sí mismos que
no escuchan los gritos de sufrimiento provenientes de los campos de concen-
tración que se han construido, justo para mantener esta posibilidad de igno-
rancia, en el lejano este del Reich. Siguiendo a este esquema, el psicoanálisis
clínico se asemeja a la publicidad en propagar la misma happiness que los pro-
ductos de consumo promete. Integración y éxito son sus medidas. La cura del
paciente en el psicoanálisis, al contribuir a la adaptación del paciente al mun-
do de la circulación de mercancías y su propaganda, se hace cómplice de la in-
dustria del entretenimiento. Pero lo hace, “a pesar de su posibilidad mejor
(Adorno, 2001, p. 105): de esta manera, Adorno concede un potencial al méto-
do psicoanalítico. Hay, en otras palabras, un “estándar de referencia crítico
en el psicoanálisis, solo que ya Freud mismo lo había sacricado en benecio
del análisis clínico. Acríticamente, adoptó el desprecio burgués por las pul-
siones y la dicotomía entre lo social y lo egoísta, que culminaba en la racio-
nalización de la condena de los deseos individuales (Adorno, 2001, p. 101). El
estándar de referencia distinto, que se encuentra como potencial inherente en
el método psicoanalítico, consistiría en darle expresión al “fastidio en el falso
goce” (Adorno, 2001, p. 105) y el presentimiento de la insuciencia de la felici-
dad en el mundo existente como lo es ahora.
Tesis VII: cámara de tortura
El psicoanálisis juega un papel en la teoría crítica, pero de manera distinta
de lo que podría suponerse: la reserva frente a su uso incondicional se fun-
damenta en la comprensión de que el sistema económico capitalista sobre-
determina la vida de sus integrantes de manera tal que sería absurdo querer
explicarla desde la salud mental de sus víctimas (Adorno, 2001, pp. 96-97).
Sin embargo, la terminología y los métodos psicoanalíticos han inmigrado en
el análisis adorniano de la sociedad, es decir, se han instalado en él, pero no
sin haberse transformado. Aunque comúnmente concebiríamos el psicoanáli-
sis como una ciencia que estudia las anormalidades —las patologías de la vi-
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da del alma de los individuos—, el papel de esta disciplina tendría que ser más
bien el de radiograar la normalidad, según un aforismo de Minima Moralia.
Quienes se mueven como sanos dentro de este sistema —“el regular guy, la po-
pular girl”, explica Adorno con la mira a la cultura popular estadounidense de
la década de 1940, como se maniesta también en las pantallas de Hollywood—
deben tener un desempeño libidinal enorme: tienen que reprimir “no solo sus
deseos y comprensiones, sino incluso los síntomas que en tiempos burgueses
resultaron de la represión” (Adorno, 2001, p. 97). La salud aparente de la so-
ciedad moderna consiste en haber cortado incluso las posibilidades de refu-
giarse en la enfermedad. El paradigma de la higiene ha penetrado también la
vida del alma de los individuos. Las cualidades mediante las cuales uno se in-
tegra de manera lisa dentro de un sistema inhumano, dice Adorno, tienen que
haber sido formados en un inerno. Eso cuenta también para cualidades co-
mo la apertura, la comunicatividad, la alegría, la calma o la falta de nerviosis-
mo. Hay razones para suponer que este inerno es distinto a una situación de
un conicto pulsional, en la cual la pulsión sale como perdedora y tiene que
ser reprimida. La higiene psíquica que actualmente se practica ni siquiera
proviene de un conicto: constituye una intervención que rompe las fuerzas
antes de que siquiera algo pueda aparecer como un conicto. Por tanto, Ador-
no llega a decir que en el fondo de esta salud está la muerte: los movimientos
de los psíquicamente sanos “se asemejan a los movimientos de reejo de se-
res a los que se les ha parado el corazón” (Adorno, 2001, p. 99). El comporta-
miento normalizado de las personas que forman parte de un sistema dañado
solo puede ser el producto de una mutilación. La experiencia más intensa que
la teoría crítica ha obtenido del psicoanálisis de la normalidad es la de la om-
nipresencia del daño.
Tesis VIII: índice de refracción
A través del arte, la teoría crítica de la sociedad adquiere una perspectiva in-
valorable a la sociedad. No es casualidad que la teoría estética esté en el cen-
tro de la obra de Theodor W. Adorno, pero no se coloca entre las disciplinas
empíricas como una más de ellas. El arte, en palabras de Adorno, “[s]e deter-
mina en relación con lo que no es. Lo especícamente artístico en él es dedu-
cible desde su otro: en términos del contenido” (Adorno, 2019, p. 12). No puede
haber otra posibilidad de interpretar esta frase en el sentido que lo que deter-
mina el arte son los hechos sociales. Estos hechos, cuya esencia está vedada
por las ideologías, se vuelven experimentables a través de su refracción pris-
mática por medio del arte. Los hechos artísticos pueden leerse como escritura
cifrada de una realidad esencialmente social, pero cuya esencia está escondi-
da. Así referidas a ella, las obras se sitúan en un contraste con lo disperso de
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la existencia (Adorno, 2019, p. 15) y, por esto, también se hallan en un contras-
te con las demás disciplinas fragmentadas que componen las humanidades,
como la sociología o la psicología. Las obras de arte, para Adorno, tienen vida
como seres hablantes: “Hablan mediante la comunicación de todo lo singular
dentro de ellas” (Adorno, 2019, p. 15); suspenden lo empírico, pero se nutren de
ello. Se encuentran en el otro lado de lo empírico, en tanto que les conceden a
las cosas lo que les es negado en la realidad empírica y, de esta manera, pue-
den liberar de la coerción que maltrata a los vivos en la experiencia cósica-ex-
terior. Sin embargo, a mediados del siglo , se especuló sobre una tendencia
del traspaso al silencio de las obras de arte (LK, 2017). Adorno concedió, frente
a esta posición, que muchas obras de arte verdaderamente vanguardistas se
acercaban al silencio (Schweigen). No obstante, este silencio no es el mismo que
el silencio debido a la renuncia de producir arte porque ya no tiene sentido
en un mundo sacudido por catástrofes. Adorno entiende las piezas de Samuel
Beckett y la música de Anton von Webern como “curvas de enmudecer”, co-
mo formas que, a través del silencio, expresan lo indecible de las lesiones que
ha dejado el siglo . Lo particular del arte es que “puede incluso expresar el
daño de su propia sustancia a través de su forma” (LK, 2017).
Tesis IX: más vale ciento volando
El arte tiene su origen en lo sagrado. Su relación con el mundo empírico re-
cuerda, dice Adorno, a la idea teológica de que “en el estado de la redención
todo sería como es y sin embargo todo sería totalmente distinto” (Adorno,
2019, p. 17). Reconoce, en esto, una direccionalidad análoga a la tendencia de
la profanidad de “secularizar el ámbito sagrado, hasta que este se conserva so-
lamente de manera secularizada” (Adorno, 2019, p. 17). Esto lleva a la teología
como la última disciplina dentro de la interdisciplinariedad de la teoría críti-
ca: en cercanía a sus reexiones sobre el arte, Adorno invierte la teología para
posibilitar la salvación de sus contenidos dentro de lo profano. De esta mane-
ra, las perspectivas que se producen no son ni sobrenaturales ni naturales, si-
no que emergen desde la negación determinada de lo que no debería existir.
Según un aforismo famoso de Minima Moralia, es el olvido de las obligacio-
nes el que, al niño que regresa de las vacaciones, le presenta toda la casa bajo
una “paz sabática” (Adorno, 2001, p. 204). Comparable sería la apariencia de
un mundo en el que el trabajo se haya abolido: sin haber cambiado, casi, pe-
ro bajo “la luz constante de su día feriado” (Adorno, 2001, p. 204). En el nal
de Minima Moralia resume la única posibilidad de la losofía frente a la des-
esperación como la tarea de producir perspectivas al mundo que permiten ver
sus grietas y fracturas. Estas perspectivas losócas tendrían que iluminar el
mundo tal “como se presentaría desde el punto de vista de la redención”, y “se
¿Es Theodor W. Adorno un pensador interdisciplinario? / Stephanie Graf
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extenderá un día como necesitado y desgurado bajo la luz mesiánica” (Ador-
no, 2001, p. 481).
Tesis X: handle with care
La dicultad de crear experiencias que no surjan a la manera de un shock en el
mundo del capitalismo tardío ha producido un cambio en la constitución de
las subjetividades que resulta en seres humanos atomizados, desorientados y
mutilados. Este fenómeno nuevo de subjetivación se ha tratado de captar co-
mo la formación de un nuevo tipo de ser humano, que “lleva a los individuos
vivos a asimilarse a lo anorgánico para sobrevivir, a mimetizarse con lo muer-
to” (Maiso, 2022, p. 255) y en el que, por la adaptación a técnica, “la capacidad
de armarse y operar en la realidad requiere cada vez menos atención y tacto
hacia la realidad circundante” (Maiso, 2022, p. 260). En este contexto, el con-
cepto mismo del ser humano, que al nal es el objeto-sujeto de todas las dis-
ciplinas mencionadas, se ha vuelto problemático. De la interdisciplinariedad
sui generis de la teoría crítica de la sociedad como se encuentra desplegada en
el pensamiento de Theodor W. Adorno emerge una imagen del ser humano co-
mo solamente puede concebirse bajo la idea de responsabilidad. En el mundo
interconectado que se empezó a perlar en el nal de su vida y se agudiza hoy
en día, todavía se puede aprender mucho sobre el ser humano. Esta interdis-
ciplinariedad responsable implica también una responsabilidad en el uso del
concepto de ser humano que no puede reducirse ni a un ideal abstracto ni al
ser humano tal cual es. El concepto de humano tiene que estar abierto hacia
el futuro, es decir, debe incluir los potenciales del ser humano como podrían
desarrollarse en un mundo en el que las fuerzas de los hombres estén dirigi-
das a producir para el benecio de los hombres y no de la valorización del va-
lor. Este concepto incluiría la idea de humanidad como utopía. Sin embargo,
esta responsabilidad implica también, y tal vez en el lugar más importante,
ver la apertura del concepto de lo humano hacia los potenciales más oscuros
que tiene, es decir, la apertura hacia lo inhumano (LK, 2019).
Conclusión
Como se acaba de mostrar, Theodor W. Adorno no solamente se ha leído como
un lósofo, sino también como un sociólogo o un crítico de arte. Aquellas dis-
ciplinas ocupan entonces, al lado del psicoanálisis, una posición importante
en sus escritos. Además, hay otras disciplinas en las que Adorno sigue desem-
peñando un papel clave, como la pedagogía o los estudios literarios.
El propósito de las reexiones presentes ha sido ubicar cuál es la posición
de estas disciplinas dentro de la estructura de su pensamiento, entendiendo
su losofía como un discurso interdisciplinario no conformista. Deslindar este
Logos / Año LI / Número 141 / jul-dic 2023 / pp. 83-95
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discurso del discurso hegemónico nos ha ayudado a jar esta posición: el dis-
curso interdisciplinario no conformista se distingue de la noción tradicional
de interdisciplina porque no cae en la trampa —conformista— de tomar los
objetos de estudio como dados, sino que piensa a través de las disciplinas, de
tal manera que el pensamiento —llamémoslo crítico, dialéctico, totalizante
se ponga al servicio del objeto. La imagen que mejor describe esta relación su-
jeto-objeto es la del cuerpo y el sistema nervioso, uno no sabe dónde termina
uno y dónde comienza el otro. Así, mientras el discurso interdisciplinario tra-
dicional rodea su objeto, que presupone como dado, Adorno trata de volver-
se su agente, intentando trazar las heridas dentro de la realidad para seguir la
demanda de su indigencia.
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